lunes, 6 de octubre de 2014

UN BUEN TRABAJO EN BRUSELAS Papa, ¿cómo funciona el mundo? Dando vueltas hijo. ¿Dando vueltas? Si, verás, te explico:
Un matrimonio trabaja de sol a sol para que su hijo no pase las penurias que ellos han pasado. Cuando su hijo crece va a la universidad, allí estudia, por ejemplo, derecho, empresariales o física. Cuando se licencia con muy buenas notas, es el orgullo de sus padres, aunque ha tenido algunos problemas con las autoridades por manifestarse, en más de una ocasión, de forma no autorizada. A pesar de todo consigue un trabajo en Bruselas, donde piensa que podrá trabajar ayudando a que se eliminen muchas injusticias sociales. Pasados diez años en los que ha estado colaborando con un grupo de presión norteamericano, la verdad es que no se si lo sabe, que le ha proporcionado el dinero que, gracias a su labor, dicho grupo ha obtenido, con beneficios, simplemente por cambiar papeles de sitio, miles de veces mayores de los que él obtendrá trabajando toda su vida, a pesar de que cobra un buen sueldo, muy bueno; y ha conocido a una chica, ella empieza a pensar que "se le pasa el arroz" y que le plantea tener hijos ya o, en caso contrario, ella buscará un hombre más comprometido con la realidad y menos idealista. Sus amigos le aconsejan que se deje de idealismos estúpidos, ya que a pesar de todo sigue siendo socio y pagando sus cuotas de Greenpeace; y funde una familia, como han hecho ellos, así compartirán cumpleaños y otros días señalados. Al final termina haciendo caso y; recién casado, obtiene un nuevo empleo, por medio de un contacto, así que se muda, con mucha ilusión en las maletas, a Lugano para trabajar en un banco suizo o a Tokio para trabajar en un laboratorio japonés o a Sevilla para trabajar en un hotel andaluz, esto es lo de menos. Papa, ¿tiene hijos? Si, tiene tres. ¿Y tienen una consola? Si, una consola, cinco teles, tres buenos coches, dos casas enormes y muchos recibos de hipoteca de un banco que pertenece, indirectamente, al grupo de presión par el que él empezó a trabajar. Finalmente ha de hacer amigos nuevos porque ha perdido el contacto con todos los anteriores y ha cambiado de trabajo porque la empresa a la que pertenece le añade en un expediente de regulación de empleo. Pasan los años y se divorcia y se casa de nuevo y se divorcia y ya no se casa, el teléfono no suena porque ha perdido sus amigos y sus hijos trabajan mucho, tienen poco tiempo, gracias a las buenas notas que han tenido, lleva algún tiempo jubilado y donde tenia dientes ahora tiene prótesis y el pelo que ha perdido en la cabeza ahora le sale de las orejas. Entonces recibe la noticia de que su padre esta muy enfermo y va a visitarle al geriátrico donde pasa su viudez. Las últimas palabras que escucha y dice el abuelo moribundo son estas, "¿qué tal mis nietos?, bien, muy bien, dos de ellos trabajan aquí en España, en un laboratorio farmacéutico y en una empresa de energía, la pequeña ya se ha licenciado, trabaja en Bruselas.

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